Lechuga

Cuenta la leyenda que hace muchos años, unos…muchos años atrás, en Andaluz de España, se encuentran las primeras evidencias del apellido “Lechuga”, no he logrado averiguar aún como llegan al Perú, mientras lo hago, puedo decirles que me siento orgullosa de que en el núcleo familiar los “Lechuga” estén enriqueciendo el árbol genealógico familiar, para mí ese es un gran número, yo lo llevo en el apellido materno, así que no cuenta, averiguarlo ha de ser fascinante. http://www.tusapellidos.com/apellidos_migrac2.htm

Dahlias y recuerdos de mi infancia

Comienzo este blog en wordpress, tomando un recuerdo de mi infancia, cuando tenía 11 años y durante las vacaciones visité la casa de mi madrina, no tengo fotografías de estos recuerdos, pero al detenerme en este momento de mi vida, recuerdo imágenes de paisajes vistos y disfrutados en ese entonces, la travesía comienza en un viaje desde Cusco hasta Mollepata, así se llama el lugar, luego de llegar a Mollepata debía caminar una hora y llegar a Cachihuayco, en esta caminata cruzaba algunas quebradas hermosas y verdes, la carretera era afirmada y como las vacaciones coincidían con la época de lluvias, era preciso disfrutar del verdor y la variedad de plantas que existen en ese lugar, así mismo me tocaba caminar rodeando el suelo fangoso que se formaba debido a la lluvia, la sensación de felicidad que me brindaron esos momentos es indescriptible, al llegar a la casa de mi madrina, encontré dos huertas y mucho terreno verde, cuando comenzaron mis visitas a los huertos me encontré con una extensa plantación de arboles de pera y de manzana, llegaba en época de producción, muchas peras y manzanas maduras colgaban de los árboles, y podía escoger la mejor fruta y degustarla en ese momento, no cabía más felicidad en ese pequeño cuerpo y en ese inmortal momento. Al entrar en la otra huerta iniciaba un largo camino con muchas plantas ornamentales, se iniciaba el camino con una planta de hojas menudas que se extendía en el suelo a manera de alfombra, eran los “zambitos”, luego el suelo estaba inundado de pequeñas frutillas en miniatura, podía entonces alimentar mi imaginación y creer que por ahí se encontraban viviendo los pitufos, luego encontraba rosas, algunos cactus, hortensias en plena floración, celestes y rosadas, euforbias, geranios, madreselvas, hiedras, bailarinas, muchas crasuláceas, lirios azules y al finalizar el camino me recibía un bosque de dalias de color rojo, podía caminar entre ellas y olerlas una a una, y simplemente entretenerme con ellas como si de hadas se tratase, digo bosque porque yo era muy pequeña y en realidad me perdía entre tantas plantas juntas en época de floración, vale la pena traer al presente el recuerdo, plasmarlo aquí, compartirlo e iniciar mi aventura en este blog.